LAS PINTURAS
URBANAS DE BERNABÉ
Bernabé
Fernández Llana (Valduno, Las Regueras, Asturias, 1963), que eligió
como apodo artístico su propio nombre sin más, es pintor cuyo tesón
y afán de perfeccionamiento le permiten hoy figurar entre los pinceles
más destacados del realismo que se practica en Asturias.
Con unos inicios autodidactas, concurrió simultáneamente a los talleres de los artistas asturianos Iván Quesada y Humberto para, seguidamente, recibir algunas clases del profesor Favila. Pero fue sobre todo su asidua asistencia a los concursos de pintura rápida, celebrados en distintas provincias españolas, lo que le permitió aprender, convocatoria tras convocatoria y premio tras premio, muchas de las destrezas que le ayudaron a evolucionar como pintor.
Esa perseverante
dedicación al oficio le llevó a obtener en 2006 el prestigioso y respetado
Premio de Pintura de la Junta General del Principado de Asturias con
la obra Solo en el museo (Guggenheim NYC),
ingresando así en la nómina de artistas contemporáneos representados
en la colección del Parlamento asturiano.
Bernabé
viene cultivando una pintura figurativa centrada en los paisajes urbanos,
ferroviarios e industriales, ciclos a los que se unieron últimamente
los interiores, en especial de museos de arte, sin duda sus obras más
personales y maduras.
El pintor suele
armar sus propios soportes con tela de algodón, debido a que en muchos
casos emplea formatos que no se encuentran estandarizados en el comercio.
Para su trabajo
utiliza documentación fotográfica. En el inicio de sus creaciones,
esas imágenes auxiliares son a menudo manipuladas respecto a encuadres
y contenidos de acuerdo a la idea que el artista se formó de su obra.
A continuación, sin empleo de bocetos, el pintor realiza con todo pormenor
el dibujo subyacente del cuadro mediante lápiz para las líneas y carboncillo
para las masas. Durante este estado, muy cuidado y preciso, los encajes
de las formas se supeditan a
cálculos aritméticos de extrema exactitud. El dibujo acaba por dar
andamiaje completo al cuadro. El proceso creativo se remata con la fase
de pintura, al óleo, siempre de oscuro a claro y bajo una sorda paleta
contrapunteada en ocasiones por localizados y vivos colores.
En la presente
exposición -la sexta individual del pintor-, Bernabé muestra
diecisiete obras realizadas durante los años 2006 y 2007. Catorce de
éstas representan interiores con figuras humanas generalmente de difusos
perfiles y a contraluz. Las tres restantes plasman paisajes urbanos.
Al año 2006
corresponden las seis primeras pinturas.
Visita a!
Guggenheim, obra que pudo verse en la 18 Bienal de Zamora, representa
un tramo del carismático Museo neoyorquino. Otras vistas internas del
mismo Centro aparecen en Último visitante
II, Solo en el museo (Guggenheim NYC)
II -réplica del cuadro ganador del antedicho VI Premio de Pintura
de la Junta General del Principado de Asturias-, y Guggenheim NYC.
En todas estas obras, sucesoras de las antiguas pinturas de gabinete,
Bernabé transmite su fascinación por los espacios del Museo levantado
por el arquitecto Wright, en atmósferas de tiempo detenido.
Homenaje
a Eduard Hopper. Hora del desayuno
es una tela que presenta un café con unos personajes acodados a la
barra, en evocación de ciertas pinturas del artista norteamericano
nombrado en el título como Halcones nocturnos
o Luz del sol en una cafetería.
Visita al Museo, seleccionada en el Premio de Pintura de la Fundación Contsa 2006, registra otro interior, esta vez una sala del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA) con algunos visitantes. En e! lienzo pueden identificarse dos obras de Henri Matisse, La lección de piano, a la izquierda, y La ventana azul, en el extremo derecho.
Ocho pinturas
más, ya del actual ano 2007, recrean otros rincones del MOMA. Por un
lado, las dos versiones de Frente a Rosenquist,
en donde aparece parcialmente refigurada ante ¡a concurrencia F-111,
la famosa y en su día polémica obra de más de veintiséis metros
de largo del autor mentado en el título; y por otro, los tres ejemplares
de Ante Newman, serie que muestra a varios espectadores de espaldas
contemplando el célebre óleo Vir Heroicus Sublimis.
de Barnett Newman. Estas pinturas enlazan con las dedicadas al Guggenhein
y utilizan él recurso del cuadro dentro del cuadro para citar obras
maestras, al igual que invitan a reflexionar sobre los fenómenos de
la percepción visual y de la actividad del museo como poderosa industria
legitimadora y preservadora de la imagen artística. En ei mismo grupo
se encuentran también Público de Museo,
imagen que atrapa a varios personajes anónimos deambulando por otro
espacio de la Institución, y dos elaboradas piezas con el título
Contraluz (MOMA), en ias que varios sujetos en una galería acristalada
sirvieron de modelo al pintor para llevar a cabo sendos ejercicios de
contraste de oscuro sobre claro.
Cierran el
circuito expositivo tres paisajes urbanos, también de 2007: Puente
en Sannois. París, Túnel y Puente.
En los tres ejemplares, Bernabé pinta otras tantas carreteras de grandes
ciudades con la presencia de los dominantes automóviles. Es común
a este tipo de obras el interés por la representación de estructuras
constructivas como puentes o túneles, así como la resolución de la
profundidad en la que resulta decisiva y recurrente la alternancia de
zonas oscuras y luminosas. Estas piezas presentan conexiones con las
de otros pintores atentos al mundo urbano como Quincoces o Montó.
La producción
de! artista asturiano, que actualmente pinta y reside en Oviedo, refleja
a mi juicio determinados aspectos de las sociedades postindustriales
como esas peculiares reservas de ocio, cultura y espectáculo en que
se están convirtiendo los grandes museos y esos desolados espacios
de las vías urbanas que circundan y mortifican nuestras urbes.
Gabino Busto Hevia.
Director y responsable desde 1991 del departamento de Educación del Museo de Bellas Artes de Asturias.